Todo el mundo habla de IA, nadie habla de los metales que la hacen posible. Oro, plata, cobre y otros metales raros. Todos ellos acaban en todo lo que construimos cuando todas las empresas del mundo están fabricando centros de datos, GPUs, servidores e infraestructuras eléctricas. También se usan en vehículos eléctricos, baterías, paneles solares, cableado, smartphones, satélites, literalmente todo lo moderno. Más IA = más chips. Más virutas = más metales. Más tecnología + más electrificación + oferta limitada = precios más altos. Así de sencillo.