Los cánticos que se escucharon ayer en el corazón de la comunidad judía en Kew Gardens, Queens, en apoyo a Hamás, fueron actos viles y deliberados de intimidación destinados a aterrorizar a nuestra comunidad judía. Los funcionarios electos de Nueva York y del estado deben condenar esto de forma inmediata e inequívoca. Cualquier cosa menos es un fracaso de liderazgo. El silencio lleva a la acción. Debemos decirlo alto y claro: HAMÁS Y SUS SEGUIDORES NO SON BIENVENIDOS AQUÍ.