No puedo culpar a nuestros antepasados judíos, cristianos, zoroastrianos y paganos por perder sus naciones ante los ejércitos islámicos que borraron sus civilizaciones hace mil años. No sabían qué más hacer, y carecían del poder para detenerlo. Pero hoy culpo a Occidente por ignorar 1.400 años de evidencia histórica y repetir el mismo error.