Imagina que en el siglo XXI, las mujeres por fin son libres de llevar el pelo sin velos de libertad. Esto es lo que llevo diciendo durante décadas. Si deseas practicar tu religión en privado, una cosa es la siguiente. Pero exigir la imposición de tu dogma a millones (miles de millones) de personas, en el siglo XXI, es un crimen contra la decencia humana.