Parece inevitable que los mercados de predicción se estén inclinando hacia la hipertensión. Los participantes dejarán de preguntar qué pasará y comenzarán a posicionarse en torno a lo que debe suceder. El mercado ya no observará la corriente, crea presión en una sola dirección. Ejemplo: Si suficiente gente cree que una empresa va a fracasar, el dinero se agota y se vuelve más difícil para esa empresa sobrevivir. Si una narrativa recibe un precio muy alto, deja de ser "solo una toma" y se convierte en la historia aceptada. El futuro, que antes intentábamos adivinar, se convertirá en algo que el mercado obligue silenciosamente.