Los Países Bajos están convirtiendo el estiércol de aves en electricidad renovable. La planta BMC Moerdijk se erige como un ejemplo destacado de la economía circular en acción. Emplea un horno fluidizado de última generación y alta eficiencia para convertir el estiércol de aves en una fuente fiable de energía renovable. Al combustar la cala seca y de alta energía de aves de corral a unos 750°C, la instalación produce vapor que alimenta turbinas, generando aproximadamente 285 GWh de electricidad anualmente. Esto es suficiente para abastecer a decenas de miles de hogares así como a las propias granjas avícolas, reduciendo sustancialmente la dependencia del sector agrícola de los combustibles fósiles. Más allá de la producción de energía, la planta ofrece una valiosa estabilidad de la red y ofrece una respuesta robusta a escala industrial al reto de manejar grandes volúmenes de subproductos agrícolas. Lo que realmente distingue al enfoque Moerdijk es su concepto de "cooperativa para cultivar", diseñado para garantizar cero residuos en todo el proceso. La combustión produce ceniza rica en minerales llena de fósforo y potasio, dos nutrientes esenciales y no renovables vitales para la producción mundial de alimentos. Esta ceniza se procesa en un grano de fertilizante limpio, seco, libre de patógenos e inodoro que se envía a granjas de toda Europa, desplazando la necesidad de alternativas sintéticas. Al extraer estos valiosos minerales y devolverlos a los suelos agrícolas, la instalación establece un auténtico sistema de circuito cerrado que mejora la fertilidad del suelo y ayuda a prevenir los problemas medioambientales —como la escorrentía de nutrientes— comúnmente asociados a la aplicación directa de estiércol sin tratar.