Scott Adams fue uno de los pensadores más interesantes, reflexivos y únicos del país hoy en día. Era un hombre independiente, lo cual es raro. También murió bien — algo aún más raro. Afrontó su muerte con claridad, valentía y honestidad. Ese fue su último servicio al mundo, y quizás el más importante. Descansa en paz, Scott. Te echaremos de menos.