Cabe destacar lo inusual que es, a nivel global, que alguien sea ejecutado de rodillas en la calle por un paramilitar enmascarado que solo responde ante el ejecutivo y que opera completamente de forma extralegal, con total impunidad, desplegado para llevar a cabo una campaña terrorista contra la población de una ciudad. Sería impensable en una dictadura suave como Marruecos o Tailandia. Ni siquiera Turquía o Kazajistán hacen eso. Los países que han visto casos similares son Irán, Rusia, Venezuela, El Salvador, Somalia, Corea del Norte o Filipinas en la era Duterte. Y ahora Estados Unidos. En realidad es una lista muy corta.