Olvidamos que los grandes fracasos en la historia monetaria no vinieron de una mala tecnología. Vinieron de humanos con palancas. Los reyes devaluaron monedas. Los bancos centrales expandieron promesas. Los administradores congelaron cuentas. Cada explosión comparte el mismo villano: Una persona que da permiso. Se suponía que la criptografía iba a solucionar eso. ¿Lo hizo? Claro que no. Al menos no hasta ahora. En su lugar, construimos paneles de administración, bloqueos temporales, multisig, “guardianes”, “consejos de emergencia” y 10,000 puntos de estrangulación suaves. ¿El resultado? Cadenas donde los activos pueden ser pausados. Las actualizaciones pueden reescribir el estado. Las interfaces deciden quién participa. En lugar de independencia monetaria, obtuvimos fintech con pasos adicionales. Por eso es que la “autoridad de congelación” es el concepto más importante del que nadie quiere hablar. Si tu dinero puede ser congelado, restringido o versionado, entonces no es dinero. Es una entrada en un libro mayor con permiso que estás alquilando de otra persona. El dinero imparable comienza donde termina la discreción humana. ...