Joe Lonsdale: Una de las lecciones más grandes que aprendí de Peter Thiel es valorar la inteligencia extremadamente alta. Las personas más brillantes importan mucho más de lo que la mayoría de la gente se siente cómoda admitiendo. Cada vez que pasaba tiempo con Peter, abordaba los problemas desde un ángulo ortogonal y descomponía las cosas hasta su verdadera razón fundamental — usualmente hay una razón dominante, no cuatro. Si tienes cuatro razones, probablemente no has pensado lo suficiente. Peter Thiel me enseñó que el esfuerzo es convexo. Pasar el 80% de tu tiempo en algo puede llevarte solo a la mitad del camino, pero ese último 10% de enfoque crea un gran potencial. Estar en el percentil 99 vale dramáticamente más que estar en el percentil 90 — porque ser el número uno realmente importa. Mucha gente hoy en día quiere gestionar fondos, unirse a incubadoras o "ayudar" a cinco proyectos diferentes a la vez sin nunca construir algo por sí mismos. Eso no es diversificación — es una forma sutil de cobardía. Es tener miedo de arriesgarse por completo.