Lo que pasó con Babbitt y Good es lo que las fuerzas del orden llamarían: TERRIBLE PERO LEGAL Ambas mujeres estaban en puestos en los que no debían estar. No merecían morir, pero en ambos casos el agente se enfrentó a una interferencia activa y a un miedo realista por su propia seguridad, lo que hacía que sus acciones fueran legalmente justificadas en ese momento. Dicho esto, las directrices del DOJ y del DHS enfatizan la desescalada, moverse fuera del camino del vehículo si es posible, y restringir los disparos a vehículos en movimiento salvo que haya una amenaza inminente más allá de la simple huida. Así que es probable que el agente implicado enfrente acciones disciplinarias pero no cargos penales.