Estos autores querían saber si las madres enfrentan discriminación en la contratación, incluso cuando están igualmente calificadas que otros solicitantes. Así que realizaron dos experimentos. Primero, un experimento de laboratorio: los participantes evaluaron pares de solicitantes de empleo idénticos que solo diferían en su estado parental. Luego, un estudio de auditoría en el mundo real: enviaron más de 1,200 solicitudes de empleo a empleadores reales para trabajos de nivel inicial y medio. Aleatorizaron si los solicitantes eran: – Madres (basado en servir en la PTA) – Mujeres sin hijos (se les listó como voluntarias en un rol no específico de padres) – Padres (basado en servir en la PTA) – Hombres sin hijos (se les listó como voluntarios en un rol no específico de padres) Todos los solicitantes tenían calificaciones idénticas. Luego rastrearon las evaluaciones, recomendaciones salariales y llamadas de regreso de los empleadores. Encontraron que: Las madres fueron calificadas como menos competentes y menos comprometidas que las mujeres sin hijos igualmente calificadas. Las madres se sometieron a estándares más estrictos, se les ofrecieron salarios más bajos y tenían muchas menos probabilidades de ser contratadas o promovidas. En el experimento de campo, los empleadores reales llamaron de regreso a las mujeres sin hijos a más del doble de la tasa de las madres. Los padres, en contraste, no enfrentaron penalizaciones y a veces recibieron un bono. En resumen: La "penalización por maternidad" es real, causal y está impulsada por la discriminación, no por diferencias en la capacidad....